lunes, 24 de mayo de 2021

Superguerreros de la antigüedad


El anhelo de crear guerreros con grandes cualidades y habilidades extraordinarias ha estado presente en prácticamente en todas las culturas del mundo. Incluso hoy en día varias naciones han desarrollado proyectos para formar soldados con habilidades casi sobrehumanas.

Guerreros águila y jaguar

Dentro del ejército mexica, existían dos órdenes militares que representaba la élite de sus guerreros y ambas estaban vinculadas al águila y al jaguar. Asociados al sol, estos guerreros generalmente procedían de las clases gobernantes (pilli), sin embargo, su ingreso dependía de su destreza militar y su capacidad demostrada en el campo de batalla. Además de contar con grandes habilidades en el uso de armas, los guerreros águila y jaguar contaban con una excelente formación educativa, administrativa y en estrategia militar.

Cuachic

Entre los mexicas también existía otra orden militar integrada por fieros guerreros, que podían pertenecer a cualquier clases de la sociedad. Los cuachictin (singular cuachic), también conocidos como los "rapados", era el grupo de choque que según las circunstancias, se situaban al frente o a la retaguardia. También iban mezclados con los soldados inexpertos para infundirles ánimo durante la batalla  Se distinguían de los demás guerreros, ya que ellos jamás retrocedían en el campo de batalla, aunque significara la muerte. Su aspecto era tan feroz que no necesitaban un traje especial, sobresalían por su pintura facial, además de ir rapados, con excepción de un mechón que se dejaban crecer sobre la oreja izquierda.

Ninja

Los ninja, también conocidos como shinobi eran un grupo de guerreros y mercenarios entrenados con técnicas militares no convencionales para su época. Sus actividades incluían el asesinato, espionaje,​ sabotaje,​ robo de documentos, reconocimiento y guerra de guerrillas, con el fin de desestabilizar a las fuerzas enemigas y obtener información que podría ser crucial para la batalla. Desde joven, el ninja recibía un duro entrenamiento tanto en el uso de armas y artes marciales, así como en la fabricación de trampas y venenos, el camuflaje y en la supervivencia en campo abierto. 

Samurái

Los samuráis fueron un grupo de guerreros de élite del antiguo Japón. El ascenso de estos guerreros había comenzado durante el siglo XI y para el siglo XII, gracias a las disputas internas entre las facciones Minamoto y Taira, el samurái se había convertido en la figura suprema. Su destreza en la batalla la adquiría al cabo de años de riguroso adiestramiento orientado a fortalecer el carácter y la realización de proezas físicas. A pesar de los rigores del adiestramiento de un samurái, sus métodos de combate se basaban el el principio de "suavidad" aplicada con destreza. El código conocido como "bushido" exigía una entrega casi religiosa a la vida militar, en que las penalidades físicas regían  y una muerte heroica en la batalla era la meta más honorable

Jenízaros  

Los jenízaros  constituían unidades de infantería del imperio otomano con alto nivel de entrenamiento. Entre sus muchas tareas destacaba la de ser los encargados de la custodia y salvaguarda del sultán otomano. Los jenízaros eran adiestrados bajo una disciplina estricta con duros entrenamientos físicos, enseñanzas en el manejo de armas de la época y tácticas militares, así como una impecable educación, aprendiendo diversos idiomas, literatura, contabilidad, entre otras ciencias y artes. Los jenízaros procedían de cautivos de guerra procedentes de los Balcanes, jóvenes de entre siete y catorce años que fueron islamizados y entrenados en el arte de la guerra y en otras áreas.

Mamelucos 

Los mamelucos fueron esclavos procedentes de Asia Central, islamizados e instruidos militarmente que en sus inicios sirvieron como soldados a las órdenes de los distintos califas abásidas. Recibían un rigoroso adiestramiento militar, además de participar en eventos deportivos que completaban su formación  En un principio, los mamelucos resultaron ser de vital importancia por sus aptitudes militares y llegaron a ocupar importantes puestos políticos de confianza en el régimen. A medida que los califas se debilitaban, los esclavos empezaron a ganar poder. 

Guardia Pretoriana 

La Guardia Pretoriana a​ era un cuerpo militar de élite que servía de escolta y protección a los emperadores romanos. Era considerada como la unidad militar de mayor prestigio del imperio romano, conformando la última línea de defensa en el campo de batalla, protegiendo al emperador. Solo los más aptos de entre los numerosos aspirantes provenientes de las legiones lo conseguían, y solo tras demostrar su valía y habilidad en multitud de pruebas.

Berserker 

Los berserker eran guerreros nórdicos que combatían generalmente semidesnudos sólo cubiertos de pieles. Combatían bajo cierto trance de perfil psicótico, casi insensibles al dolor. Se lanzaban al combate con furia ciega, incluso sin armadura o protección alguna. En ocasiones, debido a su estado psicótico, no discriminaban entre amigo y enemigo a la hora del combate.

Medjay

Los medjay fueron un pueblo nubio que se asentaron al norte de Sudán. En un principio sirvieron a los egipcios como mercenarios, pero debido a sus habilidades en combate y a su resistencia, se integraron al ejército egipcio. Desde principios del Imperio Nuevo, los medjay fungieron como fuerzas de seguridad de élite  protegiendo zonas de valor, como ciudades importantes, cementerios reales y las fronteras de Egipto. Con el tiempo su nombre se convirtió en sinónimo de aquella fuerza de seguridad militarizada, admitiendo también a egipcios nativos.

Caballeros templarios

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón, conocidos también como la Orden del Templo fue una de las más poderosas orden militar religiosa de la Edad Media. Su propósito original era proteger las vidas de los cristianos que peregrinaban a Jerusalén tras su conquista. La imagen del caballero templario se hizo muy popular y apreciado en toda la Cristiandad. La disciplina del ejército templario en Tierra Santa se refleja minuciosamente en su regla. El templario no podía rendirse ni dar cuartel al enemigo. Como teóricamente no podía caer prisionero tampoco podía ser rescatado por la orden.




Fuentes

Ledesma Ibarra, Carlos Alfonso, Martínez García, Raymundo César, y Cejudo Espinosa, Luis (Traductor), Águilas y jaguares: testimonios de la formación educativa de los antiguos nahuas, 1era edición, Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, 2017

Trejo, Silvia. "La imagen del guerrero victorioso en Mesoamérica". Estudios de Cultura Náhuatl; Vol. 31. 

Bueno Bravo, Isabel, Mesoamérica: Territorio en guerra, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, México, 2015

Monjaráz-Ruiz, Jesús. "Panorama general de la guerra entre los aztecas". Estudios de Cultura Náhuatl; Vol 12.

Norton Leonard, Jonathan, Japón antiguo, 1era edición Time Life, Amsterdam, 1968

Yukio Kaibara, Historia del Japón, 1era edición, Fondo de Cultura Económica, México, 2000

Rodríguez Madrazo, Jaime Denis. "La definición social de la élite militar del Imperio Otomano (ss. XIV-XVII)". Revista Historia Autónoma; Vol 12.

Murshidy Abmad, I. (1998). Edición y estudio de AJBAR AL-AYYAM (sobre El Cairo desde los Fatimies a los Mamelucos) de al-Iskandarani [Tesis de doctorado, Universidad Complutense de Madrid]

Pitillas Salañer, Eduardo "Los soldados del ejército romano durante la etapa del Alto Imperio. Sus componentes más básicos: el ciudadano-soldado (legionario) y el soldado auxiliar". Millars: Espai i historia, vol. 43.

Speidel, Michael. "Berserks: A History of Indo-European [Mad Warriors]". Journal of World History; Vol 13

González-Tablas Nieto, Javier. "La interacción entre Egipcios y Nubios a finales del Reino Medio: del topos a la vida cotidiana". El Futuro del Pasado: revista electrónica de historia; N°2

De la Croix, Arnaud Los Templarios en el corazón de las cruzadas, 1era edición, Ariel, Barcelona, 2005, 

Read, Piers Paul, Los Templarios: monjes guerreros, 1era edición, Ediciones B, Buenos Aires, 2006, 

viernes, 30 de abril de 2021

El asesinato de Álvaro Obregón

El 17 de julio de 1928, tras ganar por segunda vez Álvaro Obregón las elecciones presidenciales, un grupo de legisladores de Guanajuato le ofrecieron un banquete en el famoso restaurante campestre "La Bombilla" (https://elahijadodetezcatlipoca.blogspot.com/2017/02/historia-del-parque-de-la-bombilla-san.html). Como este lugar era uno de sus restaurantes favoritos, Obregón aceptó gustoso e incluso se decía que estaba de buen humor. A pesar de que existían rumores de un posible atentado contra el presidente electo, no se intimidó y acudió al banquete. 

En el lugar existían estrictas medidas de seguridad, sin embargo, un joven logró infiltrarse, José de León Toral, miembro de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, quien se disfrazó de caricaturista. Pensaba que con la muerte de Obregón sería el fin del conflicto religioso que existía entre la iglesia católica y el Estado mexicano. Ya estando adentro, León Toral, quien era maestro de dibujo, mostraba algunos de los bocetos que había hecho a los comensales del lugar. Aprovechando que Álvaro Obregón era aficionado al dibujo, le propuso hacerle un retrato dibujado. Estando frente de Obregón, el joven Toral sacó un arma que disparó seis veces hacia el presidente, muriendo en el acto. En ese momento hubo una gran confusión, ya que al mismo tiempo estaba tocando una orquesta la canción de “El limoncito”, de modo que los disparos se confundían con la música. Consumado el magnicidio, José de León Toral fue sometido y desarmado de inmediato por los mismos asistentes. Fue enjuiciado en la casa municipal de San Ángel (hoy Centro Cultural San Ángel) y fue declarado culpable del asesinato de Álvaro Obregón. El sábado 9 de febrero de 1929, José de León Toral fue ejecutado por un pelotón en la Penitenciaría de Lecumberri. 

En honor al General Álvaro Obregón, en 1934 inició la construcción del Monumento a Álvaro Obregón, siendo inaugurado el 17 de julio de 1935 por el entonces presidente de México, Lázaro Cárdenas.  Esta obra estuvo a cargo del arquitecto Enrique Aragón Echegarray y las esculturas que lo adornan fueron creadas por Ignacio Asúnsolo (https://elahijadodetezcatlipoca.blogspot.com/2018/02/el-monumento-alvaro-obregon.html). 



FUENTES

Dulles, John W.F., "El asesinato de Álvaro Obregón" en Nueva Historia temática de México. Revolución, presidencialismo y nuestros días. Tomo 3 1era edición, Editorial Planeta, México, 1992

San Ángel, una invitación a su rescate. Fundación Esponoza Rugarcía I.B.P. editorial mapas, México, 2007

Ciudad de México. Crónica de sus delegaciones, primera edición, México, Secretaría de Educación del D.F., 2007

La Feria de las Flores, 160 años coloreando San Ángel, primera edición, México, Miguel Ángel Purrúa/Delegación Álvaro Obregón., 2017

Hernández, Galindo, Sergio. "Tatsugoro Matsumoto y la magia de las jacarandas en México". http://www.discovernikkei.org/es/journal/2016/5/6/tatsugoro-matsumoto/


miércoles, 31 de marzo de 2021

La Feria de las Flores de San Ángel (CDMX)


La Feria de las Flores, una de las festividades más importantes de San Ángel, se remonta  a 1857, cuando el entonces presidente Ignacio Comofort emitió un decreto para institucionalizarla. Sin embargo esta colorida fiesta tiene sus antecedentes desde la época colonial, cuando los frailes carmelitas descalzos, quienes se instalaron en San Ángel, instauraron la celebración de las fiestas de la Virgen del Carmen. 

Aprovechando el profundo simbolismo que tenían las flores en el mundo prehispánico, los carmelitas establecieron una fiesta donde las flores serían las protagonistas, quienes deleitarían con su belleza a toda la población de San Ángel. La feria de las flores llegó a tener un importante grado de importancia que presidentes como Porfirio Díaz, llegaron a participar en ella. 

En los primeros años del siglo XX, San Ángel era descrito como un paraíso, donde sus fincas y haciendas eran considerados como  verdaderos palacios, rodeados de hermosos y exuberantes jardines y artísticos enrejados. 

En esos tiempos, la Feria de las Flores y la celebración a la Virgen del Carmen se celebraban simultáneamente. El acto inaugural era presidido por distinguidas señoritas de la población. Aunque estos festejos comenzaban a mediados de julio, podían durar hasta todo el mes. En estas fiestas concurrían todas las clases sociales. 

En el día de la Virgen del Carmen, asistían desde temprano hasta la noche, una numerosa concurrencia a las funciones solemnes de la iglesia. En el atrio bailaban y tocaban danzantes, concheros que bailaban al son de música autóctona, mariachis y al amanecer se entonaban las tradicionales mañanitas para honrar a la virgen. En el portar del ayuntamiento tocaban diversos grupos musicales que amenizaban el ambiente. En las calles aledañas se establecían puestos de golosinas, pan de  de feria hechos de aguamiel, juegos de azar, peleas de gallos y corridas de toros. Se podían disfrutar también de tamales, elotes, tacos, cacahuates, aguas frescas y tepache.

Habían funciones acrobáticas gratuitas, juegos como cucañas, también conocido como “palo ensebado”, además de fuegos artificiales, toros de cohetes y castillos. También se podía disfrutar de  cabalgatas ruidosas, juegos de lotería, tianguis y una gran variedad de frutas, panes  y diversos objetos. Es a partir de la inauguración del tranvía de San Ángel que aumentó considerablemente el número de visitantes a la feria. Todos los puestos eran adornados con flores, las cuales eran atendidas por las familias de la localidad. 

La clase más acomodada realizaba su kermesse, donde se organizaban varios bailes en donde toda etiqueta se perdía. En la plaza San Jacinto se ponían puestos de confeti, cervezas, pasteles y sándwich, té japonés, refrescos y helados, tamales y tabaco, además de tómbolas y rifas zoológicas. En esta romería se designaban premios a las jóvenes más bellas de San Ángel. La presentación de las candidatas  a reinas se hacía con un baile que se llevaba a cabo en la Casa de los Delfines, ubicado en la calle de Lascano. Se organizaba desfiles de carros alegóricos adornados con bellas flores, y poetas recitaban públicamente versos alusivos a las flores, mientras bandas de música tocaban vals románticos.

La parte principal de los festejos de la Feria de las Flores la componía el certamen de flores, plantas tropicales, frutas de la estación y objetos de jardinería. Los floricultores y hortelanos más habilidosos de la zona y sus alrededores acudían a disputarse los premios.  

El certamen se dividía en tres grupos: la primera era la exposición de plantas, en el cual se tomaba en cuenta el número de lote, su rareza, su cultivo y la manera artística de su instalación.  La segunda era la exposición de flores más variadas, en las que se presentaban en forma de ramilletes, vasos canastillas y todo género de ornamentación artística. La tercera era la exposición de frutas en la que tomaba en cuenta su diversidad, calidad, desarrollo, rareza, y la forma agraciada en la preparación de cada lote. Sanshiro Matsumoto, un habilidoso  jardinero japonés e impulsor de las jardinerías Matsumoto, e hijo del prestigiado jardinero Tatsugoro Matsumoto quien trabajó para presidentes como Porfirio Díaz y Álvaro Obregón, fue un prominente vecino de San Ángel que frecuentemente destacaba en estos certámenes, siendo también un importante impulsor y promotor de la Feria de las Flores.   Al finalizar la festividad, la reina de la feria entregaba el premio conferido al mejor expositor. Sin importar la clases social, todos se vestían con sus mejores galas para asistir a la Feria de las flores.

Floricultores y artesanos de diferentes partes del país llegaban a vender sus productos. Prácticamente cada rincón de la feria estaba decorada con numeras flores. Todos los días habían eventos para el disfrute de la población. Los juegos mecánicos y la exposición de flores era lo que más se disfrutaba. 


FUENTES

San Ángel, una invitación a su rescate. Fundación Esponoza Rugarcía I.B.P. editorial mapas, México, 2007

Ciudad de México. Crónica de sus delegaciones, primera edición, México, Secretaría de Educación del D.F., 2007

La Feria de las Flores, 160 años coloreando San Ángel, primera edición, México, Miguel Ángel Purrúa/Delegación Álvaro Obregón., 2017



domingo, 28 de febrero de 2021

Ceremonia nupcial en el México antiguo

Entre los antiguos pueblos nahuas del centro de México, la ceremonia nupcial era un acontecimiento de gran importancia. Cuando un joven tenia alrededor de los veinte años y la mujer los diecisiete, se les consideraba aptos para contraer matrimonio. Eran los padres de los futuros esposos quienes concertaban de antemano el matrimonio, aunque era la familia del hombre quien realizaba los primeros pasos de las gestiones necesarias para realizar la boda.

Solicitaban el servicio de una Cihuatlanque o casamentera que se encargaba de visitar a la familia de la novia solicitando la aprobación del matrimonio de su hija. Una vez que obtenían una respuesta afirmativa, los padres de los novios acudían con un sacerdote para evaluar la fecha más favorable para realizar la ceremonia nupcial.  En el día de la boda, los invitados llegaban temprano a la casa del novio, quienes llevaban regalos para el futuro matrimonio. A estos invitados se les recibía con una fiesta y un gran banquete. Mientras tanto en la casa de la novia, era preparada y vestida para la ocasión mientras recibía concejos para tener un buen matrimonio. Ya en la noche, parientes del novio llevaban a la novia con su futuro esposo. La joven era llevada a cuesta por una matrona en una procesión de mujeres, quienes sostenían antorchas hechas de palos de  pino. Todas ellas se dirigían a la casa del novio. Una vez ahí, era recibida por los padres del joven, quienes la conducían a un salón de la casa, en donde era esperada en un petate (estera) por el novio. 

La joven se sentaba a la izquierda del hombre y era vestida por la medre del novio con un hermoso huipil. Mientras tanto la medre de la novia vestía a su futuro yerno con un ayatl (ayate) ricamente adornado. Enseguida eran atadas las puntas de sus ropas.  Dos ancianos y dos ancianas les deban de comer y al finalizar la comida, les deban consejos de cómo ser un buen esposo y esposa, además de cómo debían de vivir. Se finalizaba el día con un gran banquete con todos los invitados presentes, en donde los novios se daban de comer mutuamente. 



FUENTES

Bernardino de Sahagún, Fray, Historia General de las cosas de la Nueva España, tomo II, 3ra edición, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2002

Acosta, José de. Historia Natural y moral de lasIndias, 1ra edición, Madrid, Ediciones Atlas, 1954

Gamio de Alba, Ana Margarita. (1998). Matrimonio prehispánico azteca [Tesis de Maestría, Universidad Nacional Autónoma de México]

domingo, 31 de enero de 2021

El mito de la creación del mundo en diversas culturas


A lo largo de la Historia, las diversas culturas del mundo han intentado comprender el origen de su entorno, creando diversos mitos cosmogónicos que tratan de explicar la procedencia de sus mundos.

Cipactli

Según el mito mexica, en un principio en el mundo sólo existía un enorme mar pantanoso, en el cual vivía una especie lagarto hembra gigante, conocido como Cipactli. Este animal tenía en todas sus articulaciones ojos y bocas, con las que mordía como bestia salvaje. Quetzalcoatl y Tezcatlipoca acordaron crear juntos un mundo donde pudieran vivir los humanos, quienes bajaron del cielo para encontrarse con Cipactli. Tezcatlipoca usó como señuelo su pie derecho, para hacer salir al gran lagarto. Una vez que salió y mordió su pie, Tezcatlipoca y Quetzalcoatl  se convirtieron en enormes serpientes. Uno lo tomó de la mano derecha y pie izquierdo, y el otro de la mano izquierda y pie derecho, la apretaron tanto que la hicieron partirse por la mitad. Con la parte de abajo se creó el cielo, y con la parte de arriba se creo la tierra, que fue conocida con el nombre de Tlaltipac. Para compensar a la bestia por los daños que le hicieron, los dioses  la consolaron y ordenaron que todos los frutos necesarios para el hombre nacieran de ella.  De sus cabellos hicieron los árboles; de su piel, la hierba y las flores; de la boca ríos, lagos  y grandes cavernas; y de la nariz, valles y montañas. De esta forma, nació Tlaltecuhtli, la diosa de la tierra. 

Midgard

De acuerdo a la mitología nórdica en un principio sólo existían el mundo del frío (Nilfheim) y del calor (Muspell). En medio de estos mundos se encontraba un vacío, el Ginnungagup. Al encontrarse el fuego y el hielo en Ginnungagup surge la vida, donde nacieron el ogro Ymer y después la vaca gigante Audumbla. Ymer vivió  bebiendo de la leche de Audumbla, y de su sudor nació una pareja de gigantes, y de sus pies un hijo, siendo el origen de los "gigantes de escarcha". La vaca Audumbla vivió lamiendo la escarcha en las rocas salobres, de donde surgió poco a poco el primer hombre, Bure, y de él descienden los dioses llamados asas. El hijo de Bure, de nombre Bor, se casó con la hija de un gigante de escarcha, Bestla, teniendo tres hijos: Odin, Vile y Ve. Odin y sus hermanos mataron al ogro Ymer, y de su cuerpo crearon la tierra, de su sangre el mar, de su cráneo el cielo, de sus huesos las montañas, de su pelo los bosques, de su cerebro las nubes y de sus cejas un muro alrededor del inhabitable exterior. En este nuevo mundo crearon el mundo de los hombres, llamado Midgård. Luego, y para que los hombres no se sintieran solos, crearon en el centro de Midgård el mundo de los asas, Asgård, en cuyo centro crecía un gran fresno llamado Yggdrasil. Yggdrasil fue el árbol de la vida, y si muriera, significaría la destrucción total del mundo.

Pangu

En la mitología china, en un principio sólo existía caos y tinieblas en el universo. Estas tinieblas empezaron a fusionarse adoptaron la forma de un huevo cósmico. De este huevo nació Pangu, la primera criatura viviente. Pangu durmió y se crió dentro del huevo y después de muchos años, cuando ya se había convertido en un gigante, despertó y rompió el huevo. Las partes livianas y puras del cascarón formaron el cielo, mientras que las partes pesadas e impuras formaron la tierra. Pangu temió que el cielo y la tierra se unieran de nuevo, así que se colocó en medio de ellos, sosteniendo con su cabeza el cielo y con sus pies la tierra. Pangu fue creciendo cada día durante miles de años, separando cada vez más el cielo y la tierra. Una vez que tanto el cielo como la tierra quedaron fijados firmemente, Pangu cayó en un sueño del cual ya no despertaría. Tras su muerte, su cuerpo se transformó en las montañas, su sangre en los ríos, sus músculos en las tierras fértiles, el vello de su cara en las estrellas y la Vía Láctea. Su pelo dio origen a los bosques, sus huesos a los minerales de valor, la médula en jade y perlas. Su sudor cayó en forma de lluvia y las pequeñas criaturas que poblaban su cuerpo, llevadas por el viento, se convirtieron en los seres humanos.

Purusha

En los antiguos textos del Rig Veda de la India, mencionan la figura de Purusha, la persona cósmica. Purusha es descrito como un gigante con mil cabezas y mil pies, que fue sacrificado y desmembrado por los devas (dioses). De su boca nació la casta sacerdotal y de sus brazos los príncipes y guerreros. De sus piernas nacieron los artesanos y de los pies los siervos. De su mente nación la luna y de su ojo brotó el sol. Los dioses Indra y Agni surgieron de su boca y los vientos de su respiración. De su ombligo se formó la atmosfera y de su cabeza emergió el cielo. De sus pies apareció la tierra y de sus orejas las cuatro regiones.

El nacimiento de Japón

La mitología japonesa menciona que a Izanagi e Izanami recibieron la misión de crear la primera tierra. Para lograr esto, se colocaron de pie en el Puente Flotante celestial para sumergir en el océano la Lanza de Piedras Preciosas y removerlo con ella. Batieron fuertemente las aguas saladas del océano y cuando levantaron la lanza de nuevo, la salmuera que goteó de su punta se amontonó y se creo una isla. Izanagi e Izanami bajaron del cielo, se casaron en esa isla y erigieron en ella un pilar y construyeron un espacioso palacio. Izanagi le preguntó a su esposa si quería engendrar la tierra y cuando ella aceptó le propuso dar vueltas sobre el Pilar Celeste y cuando se encontraran, se unieran. Tras algunos fracasos comenzaron a tener hijos, que son las islas que conforman el archipiélago de Japón.



FUENTES

Documentos para la historia de México III, Imprenta de Francisco Díaz de León, México, 1891

Robelo, Cecilio, Diccionario de mitología nahoa, Museo Nacional, México, 1905

Gaiman, Neil, Mitos nórdicos, Museo Nacional, Planeta, Barcelona, 2017

López Saco, Julio. "Metamorfosis y sacrificio. Hermenéutica simbólica del mito de Pan Gu en China". Nuevas perspectivas de investigación sobre Asia Pacífico, Universidad de Granada, 2008. 

Krishnamacharya, Ekkirala, Lecciones sobre el Purusha Suktam, 1a edición, DHANISHTHA, Barcelona, 2011

Yukio Kaibara, Historia del Japón, 1era edición, Fondo de Cultura Económica, México, 2000

Whittaker, Clio, Mitología Oriental. Dioses y Leyendas, 1a edición, Optima, Barcelona, 1997




jueves, 31 de diciembre de 2020

El mercado de Tlatelolco


El mercado de Tlatelolco fue fundado durante la regencia del tlahtoani tlatelolca Cuacuauhpitzahuac entre los años 130 y 1409, cuando todavía eran subordinados de los tepanecas. Gracias a esto y al establecimiento de relaciones comerciales con diferentes grupos, convirtió a Tlatelolco en un poderoso centro político y comercial. Después de haber roto sus lazos con los tepanecas, las fuerzas de Tenochtitlan, al mando de Axayacatl, conquistaron Tlatelolco por lo que la administración del mercado pasó al dominio de los tenochcas.

El espacio que albergaba el mercado (tianquiztli en nahuatl) se conformaba de un gran plaza ubicada a un costado del principal templo (huey teocalli) de Tlatelolco. Esta plaza estaba delimitada por edificios rectangulares con portales que funcionaban como una especie de reguladores comerciales. Ahí se vigilaban las buenas prácticas comerciales a través de tres jueces que resolvían cualquier controversia. También habían agentes de seguridad que garantizaban el orden.

Los productos que se comercializaban en este mercado procedían principalmente de la Cuenca de México, aunque también existían productos procedente de lugares más lejanos. Entre los productos que se ofrecían se encontraban: frijol, maíz, chía, amaranto, chiles  frescos y secos; los quelites (hierbas) como las acelgas, verdolagas, huazontles y espinacas; verduras como calabaza, jitomate, tomate, cuitlacoche, elote, chilacayote y aguacate; hierbas y raíces medicinales. También se comercializaban alimentos  preparados como las salsas de tomate y jitomate; asados de carne, tortitas de limo del lago, tamales, tortillas, atole y dulces cristalizados. En este mercado había animales vivos como codornices, guajolotes, tórtolas, patos, perros y tuzas; huevos de codorniz, pato o guajolote, pericos, aves cantoras, águilas y gavilanes. Se encontraban diversas carnes como de venado, liebre y perro, además de pescado de agua dulce, gusanos y chapulines. No sólo alimentos se hallaban, también existían otros productos como vigas, maderos, leña, tules y ocote; productos elaborados  como objetos cerámico, pieles  curtidas de puma; mantas, ropa, y diversos productos hechos en hueso, piedra, madera y concha. 

Entre las mercancías que provenían de lugares más allá de la Cuenca de México se encontraban: miel,  tabaco, copal, papel amate, sal de mar, cal, chapopote y hule; algunas frutas como el chico zapote, el zapote negro, el mamey, cacao y vainilla; aves de hermosos plumajes, pescado de mar, plumas ricas de numerosos colores, distintas piedras preciosas, metales preciosos, madera, concha, herramientas de cobre, navajas de pedernal, mantas e hilos de algodón en diferentes colores y hechuras, tinturas como la grana cochinilla, pieles curtidas de jaguar, ocelote, nutria, objetos cerámicos, ropa e hilos de algodón y maguey en diferentes colores, entre otros objetos. 

También se vendían tlacotin o esclavos, estos podían ser de diferentes edades y sexo.

En el mercado de Tlatelolco se utilizaba el trueque, aunque también se buscaba cambiar los productos necesitados por una cantidad de semillas de cacao o por unas mantas pequeñas llamadas patolcuachtli.



FUENTES

Díaz del Castillo, Bernal, Historia de Nueva España y islas de tierra firme,  5ta edición, México, Editores Mexicanos Unidos, 1993

Durán, Diego, La historia verdadera de la conquista de la Nueva España,  México, Imprenta de Ignacio Escalante, 1880

Bernardino de Sahagún, Fray, Historia General de las cosas de la Nueva España, 3ra edición, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2002

Rubio Fernández, Beatriz. "Los tianguis de la Ciudad de México en el siglo XVI". Anales del Museo de América XXI (2013)

Villegas, Pascale. "Del tianguis prehispánico al tianguis colonial: Lugar de intercambio y predicación". Estudios mesoamericanos; N. 8. 

Nebot García, Edgar. "La estructura económica de los mexicas según la perspectiva sustantivista de Karl Polanyi". Estrat Crític N. 3

lunes, 30 de noviembre de 2020

Vestimenta prehispánica de Mesoamérica

En la época prehispánica en Mesoamérica, los trajes que vestían sus habitantes variaban sobre todo en color, textura y ornamentación, manteniendo generalmente formas básicas. Al parecer, el uso de los vestidos de algodón estaba reservada a las clases privilegiadas. Por otro lado las personas comunes vestían de fibras de henequén y telas burdas de algodón. 

La tilmatli o tilma, era una prenda exterior usada exclusivamente por los hombres. Consistía en una manta de algodón que cubría el torso y parte de las piernas. Generalmente, en el caso de los pipiltin o la clase privilegiada iba atada al hombro derecho, mientras que los macehuales o las personas que estaban en un estrato más abajo la sujetaban al frente. También era usada en forma de una capa. Estas vestimentas siempre tuvieron colores de fondo y figuras tejidas, estilizadas y por lo común simbólicas.  Entre mayor el rango social, mayor era la decoración de su tilmatli

Por su parte, las mujeres usaban la cueitl o falda que consistía en un paño rectangular que se enredaba alrededor de la cintura y se sujetaba con una cinta llamada nelpiloni, que hacía las veces de cinturón. Esta especie de falda cubría a las mujeres de todo rango social. La dis­tinción de estrato en esta prenda no dependía de la forma sino de la decoración o carencia de ella. También vestían el huipil, una de las prendas más características de Mesoamérica. Consiste en la unión de dos o más lienzos que forman una túnica suelta y sin mangas. Así mismo las mujeres además usaban el Quechquémitl que está conformado por dos rectángu­los cosidos, de manera que los picos caen al frente y por atrás, formando triángulos. 


FUENTES

Bernardino de Sahagún, Fray, Historia General de las cosas de la Nueva España, 3ra edición, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2002

Historia y presente del vestido en el México prehispánico, 1a edición, México, Fundación Cultural Armella Spitalier, 2008

Olko, Justyna. "Traje y atributos del poder en el mundo azteca: Significado y funciones contextuales". Anales del Museo de América 14(2006)

Fernández Barrera, Josefina. "El arte textil entre los nahuas". Estudios de Cultura Náhuatl; Vol. 5