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martes, 31 de marzo de 2020

Mujeres como protagonistas en la Historia de México


La mujer ha tenido un papel muy relevante en la Historia de México, destacando en diferentes campos. Esta es una breve historia de algunas mujeres que dejaron huella en su paso por la Historia.

Antes de que existiera la idea de lo que hoy conocemos como México, existieron en Mesoamérica importantes personajes femeninos que tuvieron impacto en la historia. Entre ellas se encuentra Macuilxochitzin, una poetisa del siglo XV, hija de Tlacaelel, quien fuera uno de los principales consejeros de varios tlatoanis mexicas. Su nombre significa 5-Flor, llamándose así, quizás porque nació precisamente en esa fecha o tal vez por su afición a la poesía, ya que Macuilxochitl era la deidad de las artes, canto y la danza. Al ser hija de Tlacaelel, creció y se educó entre las altas esferas de Tenochtitlan. Lamentablemente sólo sobrevive un poema que verosímilmente puede atribuirse a Macuilxochitzin, que trata sobre las conquistas de Axacayacatl, gobernante mexica. Todo lo que se sabe de ella es gracias a los cronistas e historiadores que surgieron después de la conquista española, quienes la describen como una mujer que se distinguió en el arte de la poesía.

Canto de Macuilxochitzin (fragmento)

Las flores del águila
quedan en tus manos,
señor Axayácatl.
Con flores divinas,
con flores de guerra
queda cubierto,
con ellas se embriaga
el que está a nuestro lado.

In quauhxochitl
in momac ommani,
taxayacatzin.
In teoaxochitl,
in tlachinolxochitl ic
yzhuayotimani,
yca yhuintihua
in tonahuac onoc.

Por su parte, la señora Seis Mono-Quexquémitl de Guerra fue uno de los principales personajes en la historia de la Mixteca prehispánica del siglo XI. Fue hija del gobernante de Jaltepec, el señor Diez Águila, cuya familia estuvo inmersa en diversos conflictos políticos. Debido a estos sucesos, Seis Mono se convertiría en la única heredera al poder. Aconsejada por una importante sacerdotisa, la señora Nueve Hierba, se comprometió con el gobernante de Lugar del Bulto de Xipe, el señor Diez Viento.  En un viaje, en preparación de su boda, la señora Seis Mono fue insultada por dos personajes procedente del Monte de la luna y del insecto. Tras consultar con la sacerdotisa Nueve Hierba, atacó y conquistó el lugar. En los códices se le representa a ella misma tomando prisioneros. Gracias a estas hazañas militares, Seis Mono se ganó el sobrenombre de Quexquémitl (prenda de vestir femenina) de Guerra. Posteriormente el poder de la señora Seis Mono sucumbiría ante el ataque de otro importante personaje de la Mixteca, Ocho Venado, Garra de Jaguar. Ella y su familia serían sacrificados por Ocho Venado, sobreviviendo sólo su hijo menor Cuatro Viento, que al final, derrotaría a  Ocho Venado y vengaría la muerte de su familia.

En la época novohispana la presencia de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como sor Juana Inés de la Cruz se distingue. Fue una religiosa jerónima y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. Considerada por muchos como la décima musa, cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa. Con muy temprana edad aprendió a leer y a escribir. Perteneció a la corte del virrey Antonio de Toledo y Salazar, ganando su aprecio tanto de él como el de su esposa. En 1669, por anhelo de conocimiento, ingresó a la vida monástica. Sus más importantes mecenas fueron los virreyes De Mancera, el arzobispo virrey Payo Enríquez de Rivera y los marqueses de la Laguna de Camero Viejo, virreyes también de la Nueva España, quienes publicaron los dos primeros tomos de sus obras en la España peninsular. La obra dramática de sor Juana va de lo religioso a lo profano. Sus obras más destacables en este género son Amor es más laberinto, Los empeños de una casa y una serie de autos sacramentales concebidos para representarse en la corte. Sor Juana murió a causa de tifoidea el 17 de abril de 1695 en el Convento de San Jerónimo.

Durante el movimiento de Independencia surgen personajes como María Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón, mejor conocida como Josefa Ortiz de Domínguez quien fue un importante mienbro del movimiento insurgente y esposa del corregidor de Querétaro, Miguel Domínguez, siendo una de las primeras participantes en la conspiración de Querétaro y pieza clave para el inicio de la lucha que encabezó el cura Miguel Hidalgo y Costilla en Dolores Hidalgo. Como protesta por las desigualdades que había entre los criollos como ella y los españoles peninsulares, en un principio formó parte de grupos literarios en donde se difundían las ideas de La Ilustración, que estaban prohibidas por la corona y la iglesia católica. Ya en pleno movimiento apoyó a los Insurgentes, mandando dinero e información y sin perder la oportunidad de convencer a otros para unirse a la causa. Falleció en la Ciudad de México el 2 de marzo de 1829, víctima de una pleuresía.

En este periodo también destaca la figura de María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, más conocida como Leona Vicario.​ Fue una de las figuras más destacadas de la Guerra de Independencia de México, durante la cual se dedicó a informar a los insurgentes de todos los movimientos que podían interesarles y que ocurrían en la capital del virreinato. Perteneció al grupo de Los Guadalupes, una especie de red que se estableció a través de correos con Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón, además financió con su propia fortuna el movimiento insurgente. ​Recogía la información sobre las estrategias de los españoles para combatir a los insurgentes.​ Además, dio cobijo a fugitivos, envió dinero y medicamentos, y colaboró con los rebeldes, transmitiéndoles recursos, noticias e información de cuantas novedades ocurrían en la corte virreinal. ​Fue una de las primeras mujeres periodistas de México, se enfrentó a numerosos riesgos, por apoyar la causa independentista.​ y contrajo matrimonio con Andrés Quintana Roo. Tras la consumación de la Independencia, Leona Vicario continuó con actividades políticas, periodísticas y poéticas.

Durante la Revolución Mexicana encontramos a personajes como Hermila Galindo quien sostenía que la participación activa de las mujeres debía darse tanto en los asuntos políticos del país como en los privados. En un principio comenzó a simpatizar con el reyismo y posteriormente, con el maderismo y su postura antirreeleccionista. Promovió la educación laica, la educación sexual, así como la igualdad de la mujer y los hombres. Al promulgarse la nueva Constitución en febrero de 1917, Hermila Galindo lanzó su candidatura para diputada por el 5° Distrito Electoral de la Ciudad de México con la intención de hacer pública la demanda de las mujeres que exigían el derecho de voto; sabía que con ello sentaba un precedente para las nuevas generaciones. En 1952, se convirtió en la primera mujer congresista federal de México y en 1953, vio realizado su sueño, cuando el Congreso y el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines aprobaron la reforma al artículo 34.° constitucional, en donde se incluyó el derecho al sufragio a las mujeres.






sábado, 30 de septiembre de 2017

Vida y obra de Gaspar Yanga


 
Gaspar Yanga también conocido como Yanga o Nyanga fue un líder de la rebelión de los cimarrones, esclavos rebeldes que vivían una vida de libertad en lugares apartados en México, durante la época colonial.

Yanga, quien posiblemente era un noble de la región de Brang, de la actual Ghana, fue capturado y hecho esclavo durante el auge del comercio de esclavos africanos, quienes eran enviados a las colonias europeas en América para trabajar en distintas labores. 

Llega a Veracruz a mediados de la segunda mitad del siglo XVI, donde posteriormente sería trasladado a una de las fincas azucareras de la región. Era descrito un hombre alto, musculoso, fuerte e inteligente, quien dominaba bien el español, además de tener un carácter noble pero indómito.

Su cautiverio no dudaría mucho ya que a mediados de 1570, Yanga escapó de su amo refugiándose junto a otros cimarrones en las cercanías de la ciudad de Córdoba. De esta forma Yanga se convirtió en el líder de la rebelión de esclavos rebeldes que buscaban su libertad.

Vivió por más de 30 años como fugitivo, tiempo en que él y su gente no sólo saquearon las haciendas y fincas cercanas para poder sobrevivir, también asaltaron ruta México-Veracruz, que durante la colonia,  conectaba al principal puerto del Golfo con la capital de la Nueva España. Al ser este camino de suma importancia para el desarrollo económico de la colonia, la autoridades novohispanas tomaron cartas en el asunto.

Se organizaron milicias para someter a los cimarrones, sin embargo, los fugitivos lograron defenderse en más de una ocasión, ya que los lugares donde se refugiaban eran de difícil acceso, lo que les permitía protegerse sin muchos problemas.

Para poner fin al conflicto, en 1609, las autoridades virreinales enviaron tropas para pacificar la zona. Para ese entonces Yanga era un anciano, por lo que el encargado militar fue Francisco de la Matosa otro cimarrón de origen angoleño.  Tras una serie de encuentras con pérdidas en ambos bandos, Yanga envió términos de paz por medio de un español capturado. Esencialmente, se pedía un tratado para dar fin a las hostilidades entre los españoles y se solicitó un área independiente, a cambio de tributo y promesas de apoyar a los españoles si los mismos fueran atacados. Además, él sugirió que esta área propuesta devolvería a cualquier esclavo que pudiera huir e intentase refugiarse allí. Esta última concesión era necesaria para calmar las preocupaciones de muchos dueños de esclavos en la región.

Los españoles rechazaron estos términos, y siguieron avanzando hacia en el asentamiento de Yanga y lo incendiaron. Sin embargo, la gente pudo huir hacia los alrededores que por ser terreno difícil, impidió a los españoles alcanzar una victoria total. Incapaz de obtener una victoria definitiva, lo que significaría un gasto excesivo para sofocar la rebelión, los españoles acordaron entrar en negociaciones. Eventualmente los términos de Yanga fueron convenidos, con la cláusula adicional que solamente los sacerdotes franciscanos atenderían a la gente, y concedieron a la familia de Yanga el derecho a gobernar en esa nueva área.

De esta forma, los antiguos cimarrones se establecieron primeramente en un lomerío llamado Las Palmillas, al ir creciendo la comunidad pidieron un terreno más grande, que seria concedido años más tarde, en 1630, donde establecieron el primer pueblo libre del continente americano, llamado "El pueblo Libre de San Lorenzo de los Negros", en las cercanías de Córdoba, Veracruz, tiempo después se le cambiaría el nombre de Yanga en honor a su libertador.





lunes, 30 de marzo de 2015

Cartografía indígena novohispana



Durante la época prehispánica, la utilización de mapas fue de suma importancia para las potencias indígenas de Mesoamérica, ya que en ellas podían no sólo administrar sus territorios, sino también planificar campañas militares, entre otras cuestiones. Lamentablemente, no se conservan ningún documento cartográfico de la época prehispánica, sin embargo, durante el periodo colonial, se elaboraron numerosas cartografías que guardaron varios rasgos antiguos.

Tras la conquista, la corona española se vio con la necesidad de administrar los nuevos territorios anexados, por lo que el gobierno virreinal tuvo que realizar mapas con el fin de reorganizar y aprovechar al máximo los recursos de las nuevas tierras. Para esto, se contó con la ayuda de tlacuilos (dibujantes y escribas de códices), quienes plasmaron en papel las características de esas tierras, utilizando, en un principio, muchas convenciones pictográficas prehispánicas. A su vez, estos documentos fueron aprovechados por los indígenas para dar veracidad a las tierras que anteriormente eran propietarios y ser reconocidos como tales ante la nueva administración gubernamental.

Entre los elementos antiguos que se encuentran en estos mapas está el altepetl, (cerro de agua en nahuatl) que durante el periodo posclásico de la época prehispánica no sólo denominaba a las ciudades y los asentamientos, sino también como una forma de conceptualizar a la sociedad. En los mapas novohispanos indígenas, el glifo del altepetl sirvió para representar a las elevaciones o cerros, sin perder su connotación mitológica, y algunas veces para nombrar a los poblados. El altepetl solía dibujarse como cerros en forma cónica, en la parte inferior se encontraba una abertura donde se simbolizaba la emanación de agua.

Por otra parte, el glifo toponímico que se usó en los códices desde la época prehispánica, se continuó dibujándose en la nueva cartografía, sólo que ahora estaría acompañado con una glosa en escritura alfabética, explicándolo a los no entendidos.

Otro recurso antiguo que se siguió utilizando fue la representación del camino, que solía trazarse mediante dos líneas paralelas, en las que se dibujaban huellas de pies descalzos, los que además, indicaban la dirección de dicho camino. Lo mismo sucedía con los ríos y otros  cuerpos acuosos, que en muchos mapas, eran representados con las convenciones antiguas. Así mismo con otros objetos como piedras, casas, fauna, flora, entre otras cuestiones.

Consumada la conquista, la antigua preocupación indígena por definir los límites y conservar el territorio se unió al interés del gobierno virreinal para conocer los nuevos territorios adquiridos, lo que dio continuidad a la tradición cartográfica  prehispánica mesoamericana. 





miércoles, 21 de agosto de 2013

Los códices mesoamericanos

El registro de los acontecimientos históricos y de las concepciones religiosas eran una parte fundamental para el sustento al poder de gobernantes, y al mismo tiempo legitimar los derechos territoriales de los pueblos mesoamericanos. Los códices forman parte de una gran tradición de sistema de registros mesoamericanos. Como éstos permitían guardar gran información en un pequeño espacio, se usaron para documentar actividades de las más diversas esferas de la vida del México prehispánico.

El sistema de registro que usaban los códices mesoamericanos precisaban de un complemento oral. Por este motivo, el arte de la memoria debió ser muy importante en la Mesoamérica antigua. Los maestros de las escuelas de los nobles enseñaban a los niños a interpretar los códices, pero también a memorizar sus historias.

Los códices se pintaban básicamente sobre dos tipos de materiales: la piel de venado y el papel de amate. Parece ser que el lienzo de piel de venado era el material preferido en la época prehispánica, mientras que el uso del papel amate predominó en la época colonial.  La pintura del códice no se realizaba directamente sobre el lienzo a utilizar; era necesario aplicar sobre la superficie una capa de estuco. Luego el tlacuilo (el encargado de dibujar los códices) procedía a realizar su trabajo sobre esa capa.

Entre los años 950 y 1150, surge en Cholula una tradición estilística e iconográfica conocida como Mixteca-Puebla. Las obras creadas en este estilo se caracterizan por su amplia gama cromática. en ella predominan los colores negro, café, ocre, amarillo, naranja, rojo y blanco. El estilo Mixteca-Puebla tuvo una gran difusión por toda Mesoamérica, donde los estilos y tradiciones locales coexistieron con las manifestaciones Mixteca-Puebla.

Los códices mesoamericanos conocidos, excepto los mayas, fueron pintados según las convenciones Mixteca-Puebla y, así, reflejan el estilo y la iconografía de esta tradición pictográfica. La figura de los códices están diseñadas para transmitir información de manera inequívoca. Al pintor no le preocupaba la verosimilitud de proporciones, posturas y anatomías, sino la claridad de las escenas.

Los principales acontecimientos históricos registrados por los códices mesoamericanos se vinculan con actos gubernamentales, en otras palabras, los soberanos son los protagonistas de esas historias. Aunque hace falta el relato oral que enriquecía las escenas, los códices conservados permiten conocer la gran importancia que los pueblos mesoamerianos asignaban a la conservación de sus tradiciones históricas.

Los códices mixtecos prehispánicos conforman un importante grupo de documentos cuya temática principal es la narración histórica y genealógica de los diversos linajes que gobernaron en el Posclásico. Los que sobrevivieron a la conquista española son los códices Bodley, Nuttall, Vindobonensis, Selden y Colombino-Becker. Cada uno de estos códices mixtecos comparten porciones significativas de la misma historia, biografía, genealogía, y asuntos rituales.

Los códices del "Grupo Borgia" de un conjunto de documentos que tienen en común el estilo y la temática. Cada uno posee un contenido calendárico ritual, el llamado tonalámatl, “almanaque de los destinos”, con el cual se realizaban predicciones favorables y desfavorables en función de combinaciones específicas de días, deidades y aves sagradas. Todos se encuentran en Europa. Quien los identificó como un grupo fue Eduard Seler, quien en 1887 inició el estudio e interpretación de su contenido, que aún hoy es base para las investigaciones modernas. Evidencias arqueológicas e iconográficas considerables indican que los códices del grupo Borgia fueron creados por confederaciones Tolteca-Chichimeca. Sus reinados fueron compuestos de varios y diferentes grupos étnicos pero los más influyentes fueron los nahuas del este de los estados mexicanos de Puebla y Tlaxcala.

Se conservan en la actualidad tres códices mayas de origen prehispánico: el Códice Dresden, el Códice París y el Códice Tro-Cortesiano. En los códices mayas aparecen algunas escenas pictográficas similares a las que vemos en los códices de la tradición Mixteca-Puebla, pero la mayor parte de su  se transmite por medio de su escritura.  Por sus materiales y técnicas de elaboración, los códices mayas eran similares a otros de Mesoamérica; su diferencia se limita al sistema de registro.

Desde los primeros días de la Conquista los españoles se dieron cuenta de que los códices indígenas podían serles de utilidad para administrar las nuevas tierras. Quienes destruyeron los códices indígenas acabaron aceptando y hasta promoviendo que se elaboraran nuevos manuscritos pictográficos para los fines de la administración colonial y para el conocimiento de las nuevas tierras. Desde los primeros años de la Conquista, la tarea de examinar las costumbres indígenas se convirtió en una iniciativa de los propios religiosos, quienes se sentían desarmados al no conocer las prácticas que se proponían erradicar. Una parte considerable del conocimiento de los códices pictográficos indígenas se debe a las investigaciones emprendidas por los frailes mendicantes.

Durante la Conquista, la mayor parte de los antiguos códices mesoamericanos fue destruida por los españoles. Varias bibliotecas se perdieron en la guerra de conquista y los frailes quemaron muchos códices para eliminar la idolatría. Ciertos códices fueron ocultados y salvados de la destrucción, lo cual permitió que se recordaran convenciones del arte pictórico y se realizaran copias.

Los pueblos nahuas produjeron una gran cantidad de códices históricos en la época colonial, copiando o recordando manuscritos anteriores a la Conquista. La mayor parte de estos documentos se elaboró para definir y legitimar la posición de los señoríos en la nueva situación colonial. Los relatos históricos nahuas, al igual que los otros pueblos de Mesoamérica, incluyen acontecimientos míticos referentes a los orígenes de los grupos y a las fundaciones de los pueblos.

Los libros fueron un instrumento fundamental en el cambio cultural producido en la Nueva España del siglo XVI, no sólo por sus textos, sino también por sus imágenes. Los pintores de códices del siglo XVI combinaban modelos de la antigua tradición mesoamericana con otros europeos, obtenidos en los libros impresos traídos por los españoles.




domingo, 10 de marzo de 2013

América Colonial

Con las conquistas europeas en América a partir del siglo XVI, provocó el derrumbe político y social de las culturas indígenas americanas. Muchas sufrieron el exterminio y otras lograron sobrevivir acoplándose a la nueva cultura a la que fueron sometidas. Con la posterior colonización, se crearon las bases de una nueva cultura, mezclándose rasgos indígenas, europeos y africanos, dando origen a las raíces de las modernas naciones americanas.

Los primeros en asentarse para comenzar la colonización fueron los españoles y portugueses. Los españoles se asentaron durante casi tres siglos en un vasto territorio que iba desde la Alta California  hasta el extremo sur del continente americano. Los portugueses, por su parte, se establecieron en las costas de Brasil y poco a poco empezaron a penetrar al interior de esa región.

Tanto españoles como portugueses, impusieron e sus dominios la religión católica, el idioma y las leyes de sus lugares de origen. Las tierras colonizadas eran consideradas como una posesión de los reyes de España y Portugal, quienes asignaban las autoridades encargadas de su gobierno.

El territorio ocupado por los españoles tuvo varias formas de gobierno a lo largo de su historia colonial. A finales del siglo XVII existían cuatro virreinatos (Nueva España, Nueva Granada, El Perú y Río de la Plata). y dos capitanías (Guatemala y Chile), además de audiencias, que eran organismos encargados de la aplicación de las leyes. En todas las colonias se presentó una fuerte reducción de la población indígena. Hacia 1650 el despoblamiento se detuvo y se inició una  lenta recuperación de la población indígena. Se calcula que las colonias españolas tenían entre 10 y 15 millones de habitantes a finales del siglo XVII, sumando las poblaciones de indígenas, europeos, africanos y mestizos. 

La colonización portuguesa en Brasil fue lenta, pues pasaron 50 años entre su descubrimiento y el arribo del primer gobernador, nombrado por el rey de Portugal.

Gracias al cultivo de caña, que en esa región era fructífera, Brasil gozó de una enorme prosperidad. Sin embargo, la industria azucarera causó grandes estragos en la población indígena. Miles fueron esclavizados para que trabajaran en los ingenios. Gracias a las pésimas condiciones de trabajo, rebeliones sangrientas y la aparición de epidemias, propiciaron el descenso drástico de la población indígena. Para solucionar ese problema, los portugueses llevaron decenas de miles de esclavos africanos. El tráfico de esclavos fue tan intenso en esta región, que se calcula que el 40% de los esclavos llegados a América iban destinados a Brasil.

Durante el siglo XVII, empezaron las migraciones procedentes de Inglaterra, Francia y en menor medida Holanda, estableciéndose en colonias del Caribe, la costa atlántica de América del Norte y en las regiones cercanas a los Grandes Lagos, en lo que hoy es Canadá y Estados Unidos. Los pueblos indígenas que vivían en esas regiones, practicaban la agricultura de aldea y la cestería intensa. Los colonizadores europeos casi no se mezclaron los los indígenas, sino que los fueron expulsando de los territorios que ocupaban.

En el Caribe, varias naciones europeas tenían dominio sobre las viras islas existentes. España mantenía Cuba y Puerto Rico, pero había cedido parte de la Española (hoy Haití) a Francia. Francia por su parte, dominaba la isla de Martinica, algunas islas menores y parte de Guyana. Inglaterra tenía control de Jamaica y Belice. Holanda se apoderó de algunas pequeñas islas y de la región de Guyana conocida hoy como Surinam.

La migración desde Inglaterra hacia las colonias de la costa atlántica de Norteamérica se intensificaron durante el siglo XVII. Las colonias se establecieron de una en una, a lo largo de 150 años, hasta sumar 13. No tenían un gobierno común, sino que dependían del rey de Inglaterra, quien designaba a los gobernadores. La población de las colonias fue avanzando hacia el interior del continente, buscando tierras desocupadas. Los indígenas no  resistieron al avance europeo y tribu enteras dejaron de existir.

Francia logró crear una colonia en la región conocida como Canadá gracias al explorador Samuel de Champlain, que al fundar las primeras aldeas a las orillas del río San Lorenzo, dio origen a Nueva Francia. Esta colonia se fue poblando con migrantes europeos y tuvo una agricultura  prósperas, venciendo las adversidades del clima. Sin embargo, había conflictos frecuentes con los colonos ingleses, asentados en las regiones vecinas. En 1756 estalló la guerra entre Inglaterra y Francia, entendiéndose a las colonias americanas. Los bajo dominio inglés en 1763.

sábado, 11 de agosto de 2012

La Historia de México: La época colonial

Después de la conquista, los antiguos dominios mexicas quedaron bajo el mando de Hernán Cortés, a quien el emperador Carlos V nombró capitán general. Sin embargo, la ilimitada ambición de éste y los abusos cometidos por los conquistadores, convencieron al monarca de establecer un gobierno más disciplinado en los dominios que llamó Nueva España. Primero nombró a un equipo de cinco personas, denominado Audiencia, para gobernar, pero por los problemas ocasionados por estos, se decidió nombrar a un representante directo de la monarquía, quien gobernaría bajo el título de Virrey.

El virrey reunía las funciones de gobernador, capitán general, juez supremo, superintendente de la Real Hacienda y vicepatronato de la iglesia novohispana. Este virreinato duró caso 300 años.

En un principio, la población española se concentró en el centro de México, pero pronto se extendería a los actuales territorios de Jalisco y Michoacán y siguió hacia el norte por la costa del Pacífico. los españoles ocuparon las regiones zapotecas y mixtecas y siguió después la conquista de Yucatán y el sureste montañoso, venciendo una aguerrida defensa maya. A mediados del siglo XVI los españoles emprendieron la exploración y conquista del norte de México y más allá del río Bravo.  La resistencia de las tribus nómadas de esa región dificultó la colonización estable. Por eso, las fronteras del norte de Nueva España fueron imprecisas por mucho tiempo, hasta que fueron fijadas en 1786.

A la cristianización de los indígenas se le ha llamado "conquista espiritual". Fue la obra de frailes franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas. su actuación durante los 300 años estableció el cristianismo en México y cambió profundamente la vida de los indígenas. Los frailes destruyeron imágenes religiosas y los templos prehispánicos y mandaron construir iglesias y conventos. La evangelización no se redujo a la enseñanza de la religión. También transmitió a los  indios formas de vida y conocimientos europeos. En los primeros tiempos se enseñó latín a los hijos de los indígenas nobles en el Colegio de Tlatelolco.

Para poder explicar -la religión cristiana, los frailes aprendieron sus lenguas. Compusieron vocabularios y gramáticas de los idiomas indígenas. Estudiaron con detalle la religión y costumbres indígenas para combatirlas mejor. Iniciaron el rescate y la traducción de sus códices y elaboraron las primeras obras que recogieron la historia antigua de los pueblos mesoamericanos. Uno de los ejemplos más notables de ese esfuerzo está la Historia general de las cosas de la Nueva España, del franciscano Bernardino de Sahagún.

Durante los tres siglos de dominación española, los pueblos indígenas se resistieron a cambiar sus tradiciones. Al mismo tiempo, se supieron adaptar. Acomodaron sus antiguas creencias a la nueva religión y así conservaron algunas de sus viejas costumbres.

En Nueva España se introdujeron muy pronto dos medios indispensables para el desarrollo de la cultura: la imprenta y la universidad. Ambas existían desde el siglo XVI y ayudaron a crear posibilidades aprender, discutir y difundir ideas. En la segunda mitad del siglo había ya historiadores, científicos, poetas y periodistas que expresaban los sentimientos de los criollos. se hacen frecuentes las descripciones de los paisajes, la recuperación de la  historia prehispánica, las narraciones relacionadas con las costumbres, las leyendas  y los personajes típicos de la colonia.

La sociedad de la Nueva España estaba dividida según los grupos étnicos que la componían. Los españoles,criollos, los indígenas, los negros y sus mezclas, las llamadas castas, tenían diferentes derechos y obligaciones. Los españoles ocupaban la parte más alta de la pirámide social. Le seguían los criollos, hijos de europeos nacidos en América. Abajo de ellos estaban los mestizos y las castas. Seguían los indígenas y al final los negros, generalmente esclavos.

En la sociedad novohispana convivieron indígenas, europeos, africanos y castas. Estos grupos se mezclaron y crearon la sociedad mestiza que distingue a México. Sin embargo, la sociedad basada en el dominio de los españoles sobre indígenas, negros y castas provocó grandes desigualdades económicas y sociales. También hubo una fuerte desigualdad entre ciudad y campo y entre las distintas regiones. El México independiente tuvo que enfrentar estos problemas sociales.