miércoles, 28 de octubre de 2020

Hachas de guerra de la antigüedad


El hacha, en términos generales, fue una herramienta muy importante para muchas culturas antiguas. El hacha se puede encontrar prácticamente en todos los continentes desde épocas muy remotas como el Neolítico, siendo utilizada no sólo como herramienta, sino también como arma.

De acuerdo a los códices mesoamericanos, se puede observar que el hacha fue utilizada como arma principalmente en la zona de la Mixteca, aunque hay evidencia de su uso como herramienta bélica en la región del Altiplano Central, en la zona purépecha y posiblemente en la zona cuicateca. El probable material de fabricación es de metal para la Mixteca y de piedra para el Altiplano Central, ya que el diseño gráfico del hacha no es tan ambiguo como otras regiones y sus códices, pudiéndose crear ciertas comparaciones con las evidencias arqueológicas encontradas.

Los antiguos incas del Perú prehispánico usaron una especie de hacha-piquete, llamadas champi, que estaban conformadas por una punta gruesa y larga de metal que se enmangaba perpendicularmente a un palo de madera, teniendo una función bélica. Estas hachas fueron realizadas en cobre vaciadas.

Los antiguos francos utilizaban una hacha de guerra conocida como Francisca, que se blandía a una mano y era útil para el combate cuerpo a cuerpo y como arma arrojadiza. Los francos arrojaban la francisca desde una distancia de diez a once metros. El borde del hacha era pesado, así que tenía un impacto mayor en el blanco, pero debido a que el hacha no estaba equilibrada, la francisca no volaba muy recta, reduciendo el rango de exactitud en el blanco. Sin embargo, al lanzarlas en gran número, se buscaba más atacar a un grupo de enemigos que a un guerrero en particular.

Los pueblos del norte de Europa empleaban el hacha danesa o vikinga, que era un hacha larga de hoja grande y ancha, pero delgada, blandida a dos manos, y cuya asta podía alcanzar la altura de un hombre. Estas hachas fueron empleadas tanto por vikingos como por sajones y demás pueblos, siendo armas desarrolladas específicamente para la guerra.

Los antiguos guerreros persas utilizaron  el tabarzin, un hacha, que según algunos manuscritos persas, es descrita como un arma pesada y eficaz. Los guerreros que peleaban con estas hachas eran conocidos como taberzan. Los persas desarrollaron sostificadas técnicas de combate con el hacha plasmadas en diversos manuscritos. Los taberzan podían pelear en combates cuerpo a cuerpo o mientras cabalgaban sus caballos.


FUENTES

Delgado Becerril, Martín Alberto. (2010). Las hachas mesoamericanas del Posclásico y su representación en los códices. (Tesinas de Licenciatura – Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras) 

Pérez Maestro, Carmen. “Armas de metal en el Perú prehispánico” en Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, Prehistoria y Arqueología, UNED, t. 12, 1999, págs. 319-346

Domenech, Luis, Historia General del arte, Barcelona, Montaner y Simón Editores, 1886

Cabrera-Ramos, María Isabel. “Los varegos de Constantinopla. Origen, esplendor y epígonos de una guardia mercenaria” en Byzantion Nea Hellás Universidad de Chile, núm. 33, 2014, pp. 121-138

Manouchehr Moshtagh Khorasani. La maza y el hacha en la tradición marcial iraní” en Revista de Artes Marciales Asiáticas Universidad de León, núm. 3, vol. 4, 2009, pp. 28-43

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