jueves, 28 de febrero de 2019

Rebeliones indígenas


Tras conquistar un territorio, el pueblo dominante tratará de someter y aculturizar al pueblo subyugado. Sin embargo, muchas veces el pueblo sometido se rebelará ante esas imposiciones , desencadenando conflictos armados.


La Guerra de Nube Roja
La guerra que sostuvo Nube Roja, prominente jefe Sioux, fue un conflicto bélico entre los Lakota, los Cheyenne y los Arapaho en contra del gobierno de los Estados por el control del río Powder. Tras el descubrimiento de minas de oro en Montana, el gobierno de los Estados Unidos decidió tomar el control de la Ruta de Bozeman, que pasaba por las tierras de caza del río Powder de los Lakota, para que fuera utilizada por los mineros y colonos. Tras negociaciones fallidas entre el gobierno estadounidense y las comunidades indígenas de la región, Nube Roja, jefe Sioux de los oglala, se levantó en armas y logró conformar una poderosa alianza  con todos los pueblos indígenas de la zona.  De este modo, Nube Roja y sus aliados llevaron a cabo una guerra de guerrillas contra las caravanas militares en la Ruta de Bozeman, atacando también las guarniciones de los diversos fuertes que se habían construido en la región. Para tratar de sofocar la rebelión, el oficial de caballería William Fetterman se dispuso a atacar a los insurrectos.  El 21 de diciembre de 1866, Fetterman, junto a sus hombres, cayeron en una emboscada por parte de los hombres de Nube Roja, muriendo todos los soldados estadounidenses en el campo de batalla. Este levantamiento obligó a las tropas estadounidenses a retirarse de sus guarniciones y a solicitar el Segundo Tratado de Paz de Fort Laramie, el 29 de abril de 1868. Este tratado estipulaba el abandono de la "Ruta de Bozeman" y de algunos de los fuertes construidos para su protección, así como la devolución de las tierras de las Black Hill.

La rebelión de Quisteil
Jacinto Cakek, líder indígena maya, era oriundo de una zona de lo que  hoy es el Estado de Campeche de México, pero que a mediados del siglo XVII, pertenecía a la Capitanía General de Yucatán. Jacinto Canek, cuyo nombre de nacimiento era Jacinto Uc de los Santos, se educó desde niño con los franciscanos en la ciudad de Mérida, sin embargo, debido a su temperamento y rebeldía fue expulsado. Gracias a su audacia, inteligencia y educación, logró liderar un movimiento de insurrección gestado por la injusticia social y los abusos de los españoles coloniales. El 19 noviembre de 1761 tras unas festividades populares en el poblado de Quisteil, en Yucatán, Canek desde el atrio de la iglesia incitó a los indígenas a levantarse contra los españoles. 
 
"Hijos míos muy amados: no sé qué esperáis para sacudir el pesado yugo y servidumbre trabajosa en que os ha puesto la sujeción a los españoles; yo he caminado por toda la provincia y registrado todos sus pueblos, y considerando con atención qué utilidad o beneficio nos trae la sujeción de España [...] No hallo otra cosa que una penosa [...] servidumbre".

En ese momento Jacinto Canek se proclamó rey de los mayas. Posteriormente los colonos españoles fueron atacados y Cisteil cayó en manos de los rebeldes mayas. El fraile Miguel Ruela, cura de la iglesia, escapó y pidió ayuda al capitán Tiburcio Cosgaya, quien de inmediato organizó una expedición punitiva para sofocar la rebelión. Sin embargo,  en la noche del día 20 del mismo mes, al llegar a Cisteil, las fuerzas españolas fueron emboscadas y como resultado de la refriega que siguió, fue muerto el comandante y otros militares que intentaron inútilmente aplacar a los rebeldes. Al ver la gravedad del asunto, El gobierno español de Yucatán envió entonces mayores fuerzas quienes vencieron a los rebeldes el 26 de noviembre de 1761, sin embargo, Canek logró escapar.  Poco tiempo después, el líder maya cayó preso en las inmediaciones de Quisteil, siendo conducido a Mérida junto con los otros rebeldes. Ahí, él y sus colegas fueron sujetos a  y a la postre, ejecutados en la plaza pública el 14 de diciembre. 



La rebelión de Túpac Amaru II
José Gabriel Condorcanqui Noguera, conocido popularmente como Túpac Amaru II, fue un  líder de descendencia indígena, considerado un precursor de la Independencia de Perú. Descendía de Túpac Amaru I, el último Sepa Inca, ejecutado por los conquistadores españoles durante el siglo XVI. Fue caudillo y líder de la denominada “Gran Rebelión” que se desarrolló en los Virreinatos del Río de la Plata y del Perú, en contra del imperio español. Entre sus ideales se encontraban la independencia de Hispanoamérica de España, la eliminación de las diversas formas de explotación y sumisión indígenas que imperaban en la época, la abolición de la esclavitud negra, entre otros.

Gracias a su condición de indígena noble, realizó sus estudios con los jesuitas en el Colegio de San Francisco Borja. Entre otras cosas, llegó a dominar el quechua, el castellano y el latín. Realizó prósperas actividades económicas, pero pronto se encontró con la presión de las autoridades españolas, sometiéndolo al pago de prebendas. También se vio afectado por el establecimiento de adunas y el alza de las alcabalas, además de que se le negó el reconocimiento de suy linaje real inca.  

Ante tales injusticias que sufrieron tanto José Gabriel Condorcanqui Noguera como los demás indígenas que vivían en la región, el 4 de noviembre de 1780 lideró la rebelión en contras de la dominación española, autoproclamándose como Inca y adoptando el nombre de Túpac Amaru, en honor a uno de sus antepasados. Con el apoyo de otros líderes indígenas, mestizos y algunos criollos, la rebelión fue expandiéndose, llegando a tener tropas de decenas de miles de combatientes.  Tras intensas batallas finalmente Túpac Amaru II fue capturado el 6 de abril de 1781. Durante su encierro, fue torturado e interrogado con el fin de sacar información sobre sus compañeros de rebelión, pero estos intentos fueron infructuosos. El 18 de mayo de 1781, Túpac Amaru II, su familia y seguidores fueron ejecutados  en la Plaza de Armas de Cuzco, sin embargo, la rebelión sería continuada por su primo Diego Cristóbal Túpac Amaru.



La Rebelión de Shakushain
Shakushain, fue hijo de un gobernante ainu, un pueblo indígena que se ubica en la isla de Hokkaido, el norte de Honshu, las islas Kuriles y la mitad de la isla rusa de Sajalín. Lideró una rebelión en contra de las autoridades japonesas en Hokkaido entre los años de 1669 y 1672.  El origen de esta rebelión fue el asesinato de un joven ainu a manos de un colono japonés. Shakushain, ya como gobernante ainu, gracias a su carisma pudo unir a las diversas comunidades ainu en contra de las intrusiones de los japoneses. En un principio, los ainu y los japoneses convivían en relativa paz, pero pronto los ainu se vieron sometidos a tratos injustos en cuestiones de comercio. En uno de los primeros ataques, Shakushain lideró a sus hombres en contra de las fuerzas del clan Matsumae, quienes representaban los intereses de las autoridades japonesas en esa región. El resultado de esos enfrentamientos fue en un principio en la muerte de muchos japoneses. Sin embargo, pronto los aunu, quienes usaban armas rudimentarias, se enfrentaron a las fuerzas del shogun Tokugawa, los cuales portaban armas modernas. La rebelión fue sofocada y Shakushain fue hecho prisionero y decapitado en Tokio en 1673. Este fue un último intento por parte de los ainu para preservar su independencia política.



Las Guerras Maoríes
Las Guerras Maoríes, también conocido como La Guerra de las Tierras de Nueva Zelanda, fue un conflicto armado que tuvo lugar en Nueva Zelanda entre los años de 1845 y 1872. Este conflicto estuvo motivado por el rechazo de la población maorí al dominio de la corona británica y de sus colonos en sus tierras. Tras la violación del tratado de Waitangi, que especificaba la protección de las tierras maoríes, quienes sólo podían vender sus tierras a la Corona Británica, el pueblo maorí se levantó en armas. Rápidamente  el conflicto armado se extendió por todo el territorio de Nueva Zelanda. Los primeros momentos de esta guerra fueron favorables para los maoríes, ganando algunas batallas y causando importantes bajas a los europeos, equipados tan sólo con armas rudimentarias. Sin embargo, pronto los colonos dieron vuelta a la situación, donde equipados con mejor armamento y artillería pesada, empezaron a repeler los ataques de los maoríes. Las últimas batallas que dieron fin a la guerra fueron las de Te Kooti y Titokowaru, donde fueron derrotados definitivamente los maoríes. Finalmente, se confiscaron casi 16.000 km² de tierras a los maoríes, que pasaron a estar bajo control de las autoridades colonizadoras, que las usaron para cubrir los gastos que había generado la guerra.

martes, 29 de enero de 2019

La historia de las pastorelas, las posadas, las piñatas y la flor de noche buena en México



Historia de la pastorela
Una pastorela es una representación teatral, en donde los personajes de pastores tienen una gran presencia. Generalmente esta obra presenta un ritmo sencillo y alegre. En México, se empezó a desarrollar a partir del siglo XVI, tras la llegada de los españoles a tierras americanas. El tema principal de una pastorela es la representación  del pasaje del Evangelio de San Mateo, según el cual un ángel se aparece a unos pastores para indicarles el camino de Belén, lugar en el cual deberán venerar el nacimiento del Niño Jesús. Una de las pastorelas más antiguas que se tienen registradas en México es un representación que se llevó a cabo en Tlajomulco, en lo que hoy es el Estado de Jalisco, la cual  era conocida como la Adoración de los Reyes Magos, y se había puesto en escena desde antes de 1557. Creada por Fray Andrés de Olmos, en esta obra, los diálogos estuvieron casi en su totalidad en nahuatl, y acudieron más de 5,000 indígenas para presenciar la puesta en escena. Esta obra teatral, al igual que otras que fueron utilizadas para la evangelización por parte de los frailes a principios de la conquista, utilizaron algunos elementos de la dramaturgia nahua prehispánica, para que los indígenas pudieran asimilar mejor el mensaje. Según Fray Toribio Motolinia, en su obra Historia de los indios de la Nueva España, los indígenas acostumbraban a celebrar el día de la Epifanía de la representación del ofrecimiento de los reyes a Niño Jesús, teniendo un gran aprecio entre los habitantes. Para a mediados del siglo XIX, había evolucionado de tal manera, que la forma de contar la historia se había diversificado. Dependiendo de la época y de sus circunstancias, así como al público al que iba dirigida,  las pastorelas fueron adquiriendo sus propias características, en las cuales muchas veces en un medio de crítica social, o simplemente como entretenimiento. De esta forma fue adquiriendo la forma como hoy la conocemos.  Actualmente, las pastorelas se realizan tanto en contextos urbano como rurales, en los cuales, los pastores toman el  rol obreros, campesinos, rancheros u otros personajes, pero con el objetivo de contribuir a que el bien, encarnado por los ángeles, triunfe sobre  el mal, representado por el diablo.

Historia de las posadas
Fray Diego de Soria, Prior del convento de San Agustín Acolman, obtuvo una bula del Papa Sixto V, en 1587, la cual permitía que el pueblo participará de manera pública, en la participación de la Navidad. Esta bula autorizaba la celebración en la Nueva España, de unas misas conocidas como aguinaldos, las cuales se llevaban a cabo desde el 16 al 24 de diciembre y que se realizaban en los atrios de las iglesias. En un principio se limitó a las misas de las mañanas, prolongándose a la oración de la tarde con el rezo del rosario y luego se establecieron las procesiones. Entre esas misas se intercalaban pasajes y escenas de la navidad, recordando la peregrinación de María y José, desde su salida de Nazaret hasta llegar a Belén, donde buscaban alojamiento para esperar el nacimiento del Niño Jesús.  Ya a partir del siglo XVIII, la celebración de la posada pasó a tomar más fuerza en los barrios y en las casas, sustituyendo la música religiosa  por cantares populares.

Nochebuena
Los antiguos mexicas conocían la nochebuena como cuetlaxochitl. Algunos expertos en lengua nahuatl dicen que viene del vocablo cuetlaxtli, que significa cuero y xochitl, que significa flor; cuya traducción literal podría ser Flor de Cuero debido al color rojo vivo de los pétalos, semejante a la piel recién desprendida. De su nombre en nahuatl de cuetlaxochitl, se pasó a nombrarla como Nochebuena en la época colonial y en los primeros años del México independiente se difundió el nombre de Poinsettia, en honor de Joel R. Poinsett, quien fue quien introdujo la flor de nochebuena a los Estados Unidos.  La nochebuena o cuetlaxochitl, al igual que otras flores y plantas, eran utilizadas por los antiguos mexicas como ofrendas para sus dioses. Esta planta fue de gran interés por parte de los frailes que llegaron a México. Fray Bernardino de Sahagún la describe en su obra Historia general de las cosas de la Nueva España y menciona que “son hojas de árbol muy coloradas”. Fueron los españoles que la renombraron como flor de nochebuena, ya que florece en diciembre.  En 1828, el entonces embajador de los Estados Unidos,  Robert Poinsett, le agrado tanto esta planta, que la envió a su país natal. De esta forma en Estados Unidos y en algunos países de Europa se le conoce como  poinsettia. Posteriormente, en 1906, el empresario Albert Ecke comenzó a cultivarla en forma comercial en Los Ángeles, california, promoviéndola, a partir de ese momento, como símbolo de la navidad para el resto del mundo.

Piñata
Según algunos estudios, la piñata tiene su origen en China. Antiguamente los chinos confeccionaban figuras de animales cubierta con papeles de colores rellenas de semillas y se les golpeaba con varas de colores. Todo esto era parte de las celebraciones del año nuevo chino. Posteriormente Marco Polo, famoso comerciante veneciano que visitó gran parte de las tierras asiáticas durante el reinado de Kublai Khan, introdujo esa tradición a Italia en el siglo XII, en donde se adaptó a las festividades de la cuaresma. Es en Italia que adopta el nombre de pignatta, que significa olla. De Italia, esta tradición pasa a España y finalmente al Nuevo Mundo, tras la conquista.  Una vez en México, los misioneros  aprovecharon esta costumbre como parte de la evangelización, convirtiendo la piñata en un elemento con símbolos bíblicos.  Con ella intentaban atraer a los indígenas a las festividades religiosas de la Navidad, en especial a los niños.  Según algunas tradiciones la piñata representó a Satanás, el cual  seduce a los hombres por medio de sus brillantes colores. Los dulces y las frutas que la llenaban, vinieron a representar las tentaciones que el diablo ofrece. La persona, con los ojos vendados, indicaba la lucha contra estas tentaciones en la oscuridad de la fe; el palo representaba la bondad, ya que solo el bien puede vencer al mal. Cuando se rompía la piñata, los dulces y la fruta que contenía representaron la recompensa que Dios da a los buenos, a los que se dejan guiar por la fe. La forma tradicional de la piñata parece haber sido la de una estrella de 7 picos, la cual representa los siete pecados capitales, elemento importante en la catequesis de los primeros años después de la conquista. Actualmente, las piñatas se han adoptado en muchas culturas del mundo y se han convertido en un entretenimiento común en las fiestas y celebraciones, especialmente en México, América Central y al sur de Estados Unidos.