sábado, 2 de octubre de 2010

La numeración en lengua nahuatl

El sistema numérico en nahuatl, como otros sistemas mesoamericanos, es vigesimal. Los nombres de los números 1 a 4 son básicos: ce, ome, yei y nahui, respectivamente. los números 5 (macuilli) y 10 (mahtlactli) tienen, al parecer, las dos variantes de la raíz que significa "mano", ma. Los números 6 a 9 se forman con los números 1 a 4 con el prefijo chic-, o sus variantes chicua- chicu o chiuc-, que significan "5 +" (chico significa literalmente "a un lado", su sentido en las construcciones numéricas se entiende cuando se cuenta con los dedos).

Para construir los números 11 a 14, se escribe la palabra 10 seguida por los números 1 a 4 con los prefijos om u on, con el significado "y" o "más". También se pueden escribir sin utilizar estos prefijos. El número 15 tiene nombre propio, indivisible: caxtolli. Los números 16 a 19 se forman de la misma manera que 11 a 14, pero con la palabra para 5 en lugar de 10. La palabra 20, pohualli, significa "cuenta", es decir, cempohualli es igual a "una cuenta". La palabra para 400, tzontli, significa "cabellera". La palabra para 8000, Xiquipilli, significa "morral". Así es que los números básicos, lexicamente indivisibles, son 1, 2, 3, 4, 5, 10, 15 20, 400 y 8000; los demás números se construyen a partir de éstos.

lunes, 16 de agosto de 2010

La Tira de la peregrinación

La Tira de la Peregrinación, también conocida como Códice Boturini, es un códice mexica, probablemente elaborado en la primera mitad del siglo XVI. Se presume que puede ser una copia de un documento prehispánico original (el Códice X). Consta de veintiún láminas de papel amate, recubiertas de estuco.

Es el más temprano sobre la migración mexica, ya que se ha establecido que se elaboró entre 1530 y 1541. Por otra parte, su versión histórica fue la más utilizada a lo largo de los siglos XVI y XVII por distintos cronistas. Se halla reproducida en grandes dimensiones en el patio central del Museo de Antropología, en la ciudad de México, proyectando esa imagen de que la nación mexicana se identifica con los mexicas y su historia. En la Sala Mexica de ese mismo museo, asimismo, se exhibe una reproducción facsimilar del documento.

La Tira de Peregrinación es una fuente cuyo objetivo es mostrar la ascendencia chichimeca de los mexicas. Se trata de un relato en el que se relaciona a éstos con el dios Mixcóatl (dios chichimeca), quien posteriormente sería desplazado por Huitzilopochtli.

Según la leyenda el dios principal de los Mexicas, Huitzilopochtli (colibrí zurdo) les dijo que salieran de Aztlán en busca de una señal prometida la cual era un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente, y en donde encontraran esta señal ahí fundarían su ciudad. Al salir de Aztlán, lo hicieron acompañados de ocho grupos más. Algún tiempo después, los mexicas se separaron de estos pueblos, por órdenes de su dios, quien les dijo que a partir de ese momento tendrían que buscar el sitio prometido, solos.

Tuvieron que pasar cientos de años hasta que los Mexicas llegarón al valle de México; ahí encontraron su señal prometida y en un grupo de islotes que se encontraban en medio del lago de Texcoco fundaron Tenochtitlan. Es posible que el Tlatoani que gobernaba en ese tiempo, al llegar a la tierra prometida, reescribiera toda la historia acerca de su peregrinación y omitiera cierta información desde la salida hasta la llegada de su pueblo a la tierra prometida. El códice cuenta con 20 imágenes y no está concluido.

La versión de la historia de la Tira viene a ser así una de las más conocidas, comentadas y utilizadas para abordar la historia de los mexicas. Sin embargo, los estudios con los que se cuentan son básicamente descriptivos, lo que explica que su versión histórica siga generando hoy en día grandes interrogantes.

martes, 13 de julio de 2010

Enrique Metinides: La Cruda realidad de la Ciudad de México

Durante casi toda la segunda mitad del siglo XX, el fotógrafo mexicano de origen griego Enrique Metinidez llevó un registro concienzudo de los acontecimientos de la nota roja en la Ciudad de México.

Jaralambos Enrique Metinidez Tsironides nació en el seno de una familia formada por migrantes griegos en una colonia popular de la Ciudad de México. Desde niño sintió la afición por la fotografía, así fue como un periodista de La Prensa lo descubrió retratando un automóvil que se había estampado por la Avenida San Cosme cuando apenas tenia 12 años de edad. Acostumbrado a los cuerpos cercenados por los accidentes que ocurrían muy seguidos por la zona donde vivía y de los automóviles destrozados, empezó a crear su propia colección fotográfica de los accidentes ocurridos en su barrio como un registro personal. Al observar el reportero estas colecciones, le recomendó al niño que llevara sus fotos a la sede del periódico donde trabajaba. Y así comenzaba una larga y brillante carrera de uno de los grandes exponentes del fotoperiodismo de México y del mundo.

No sólo trabajo para La Prensa, también fue partícipe activo de la Cruz Roja Mexicana, convirtiéndose en el primer reportero a cargo de los sucesos de esa institución. Gracias es esto, Metinides pudo llegar junto con los servicios médicos y no pocas veces antes que los policías al teatro de los hechos. Cabe destacar que a él se deben los listados de claves radiofónicas para la identificación de los asuntos y servicios de rescate. En 1982 Metinides recibió el honor de que la sala de prensa de la Cruz Roja llevara su nombre y ha ganado, entre otros premios, el “Espejo de Luz”, que le fue otorgado por la II Bienal de Fotoperiodismo en 1996.

Las víctimas de accidentes de tráfico, los electrocutados, los ahogados y los suicidas son los protagonistas de las impactantes imágenes con las que este fotógrafo mexicano trabajó durante toda su carrera.

Las fotografías de Enrique Metinides recuperan la voluntaria e involuntaria puesta de escena del accidente en la escena urbana o suburbana construida por la coexistencia multitudinaria. Las imágenes de sus fotografías exponen un acontecer que rebasa lo inmediato, le da un valor estético a la gesta de supervivencia y le otorga un valor humano y trascendental a la violencia efímera. Así, estas imágenes adquieren una estatura de un testimonio ambivalente donde se entrelazan el ultraje y la fatalidad, el testimonio violento y la violencia regulada.


lunes, 3 de mayo de 2010

El calendario en Mesoamérica

Los pueblos mesoamericanos tenían 2 ciclos o cuentas calendáricas: uno de 260 días y otro de 365. Ambos, enlazados, daban lugar a una gran cuenta de 52 años , lo que conformaba el siglo mesoamericano.

El calendario de 365 días se dividía en 18 meses de 20 días más un periodo adicional de 5 días. El calendario de 260 días se dividía en 20 trecenas. Estos sistemas calendáricos fueron representados en los códices.

Cada uno de los meses del calendario anual o Xiuhitl estaba dedicado a ciertas divinidades e incluía una serie de ritos y fiestas que prácticamente duraban los 20 días del mes. En los códices coloniales del Altiplano Central, como el Telleriano-Remensis o el Borbónico, se representaron imágenes de algunos de los dioses patronos de los meses y escenas correspondientes a danzas, ritos y ofrendas celebrados en diferentes fechas.

Sin embargo, como estos manuscritos se elaboraron a petición de religiosos que investigaban las costumbres prehispánicas, es difícil saber cuál sería el formato de los códices del rito anual antes de la Conquista.

El Tonalpohualli

El calendario de los 260 días , el Tonalpohualli parece haber sido un recurso de consulta fundamental para los magos y sacerdotes del mundo prehispánico. Contenía información sobre la fortuna propia de cada día y sobre los dioses patronos de cada periodo. La cuenta básica del tonalpohualli implicaba la combinación de 13 numerales y 20 signos (13x20=260). Al llegar al número 13 se empezaba la cuenta nuevamente a partir de 1. aunque todavía quedaban siete signos por contar , de manera que la combinación inicial de la cuenta 1 cipactli sólo se repetía después de haber transcurrido una cuenta completa de 260 días.


miércoles, 31 de marzo de 2010

8 venado, Garra de Jaguar, héroe de la mixteca

Los códices mixtecos no sólo hablan de linajes y dinastías, también nos hablan sobre las grandes hazañas de héroes históricos, entre ellos 8 Venado, Garra de Jaguar. él fue el gobernante más célebre de las montañas mixtecas, retocado con matices legendarios, al igual que el Quetzalcoatl de Tula.

En los códices como el Nuttal, Bodley y el Colombino-Becker, vemos en sus láminas la historia de 8 Venado desde su infancia: se refieren a su iniciación sacerdotal, su reinado en Tututepec, su alianza con Tula (Cholula) y su ascenso al trono de Tilantongo; se rinde cuenta de varias ceremonias religiosas, formidables gestas guerreras y relaciones con amigos y aliados. Entre estos destacan el señor 4 Jaguar, aliado desde la juventud de 8 Venado, y el señor 12 Movimiento, medio hermano de 8 Venado.

Prácticamente fue una persona que dedico toda su vida a la actividad guerrera. Se inició como guerrero a la edad de 8 años, para poder legitimarse como guerrero, tuvo que acudir a las armas para someter a casi toda la Mixteca, incluso se enfrente cara a cara a muchos dioses, derrotándolos. El vivió para la guerra y murió en batalla.

Su historia está hecha de hazañas increíbles y fantásticas. Logró someter a su poder gran parte de la región Mixteca, pudo establecer un nuevo linaje dinástico sin tener sangre "real", desafió a algunos dioses y obtuvo la aprobación de otros, incluso invadió y sometió tierra sagrada para poder enfrentarse al mismísimo Dios Sol en su propia morada. en su última conquista fue derrotado por uno de sus sobrinos, 4 Jaguar, quien lo sacrificó como prisionero de guerra. fue sepultado en la gruta donde eran enterrados los reyes de Chalcatongo.

Durante el gobierno de 8 Venado, muchos enfrentamientos terminaron al someterse a la autoridad de este gran personaje. Ningún otro personaje de la Mixteca parece haber tenido una capacidad de establecer alianzas y ganar batallas como la atribuida a 8 Venado, quien, según diferentes fuentes, habría vivido entre 1063 y 1115. Alcanzó exactamente la edad de 52 años, igual que Quetzalcoatl.

viernes, 8 de enero de 2010

En busca de la democracia real

En el Siglo XXI, muchos pueblos están buscando una democracia real para poder subsistir en este agitado mundo. Incluso países tan poderosos como Estados Unidos o Japón están muy lejos de la verdadera democracia. Un obstáculo para que esto sea posible son los deseos de las llamadas "minorías", por lo tanto, hoy en día democracia significa la decisión de la mayoría. Si ésta corresponde a 99% de la población, todavía con cierta renuencia, es admisible; pero si sólo representa al 51%, ¿ignorar a 49% de opositores es democracia? En tal caso, se puede ver que aún no tenemos el sistema adecuado.

Para todos los pueblos, democratización significa "ciudadanización", es decir, que cada individuo debe tener conciencia de sus derechos como ser humano. Es el reconocimiento de que el individuo es una existencia mucho más valiosa que el Estado o la patria. Finalmente, después del fracaso del las políticas marxistas-comunistas aún queda una pregunta muy importante: ¿no hay que cambiar el sistema económico capitalista que está aumentando la brecha entre ricos y pobre y que es demasiado competitivo y despilfarrador? Quizás las personas no deban solamente preocuparse por lo privado, sino también por lo público, es decir, uno no debe preocuparse solamente por uno mismo, sino que también es necesario preocuparse por el bienestar de los demás, y así, llegar a acuerdos que satisfagan a todos.

domingo, 3 de enero de 2010

José Luis Velasco: El gran paisajista mexicano

Después de la Guerra de Independencia, la Academia sufrió graves problemas tanto administrativos como en su cuerpo docente, que no serían solventados sino hasta mediados de siglo. Es por esto que la primera parte del siglo XIX la constituyen obras de artista extranjeros que llegaron a México atraídos por su historia, naturaleza, arqueología, vida y costumbres y realizaron obras entre las que se encuentran pinturas, dibujos y publicaciones. Entre los pintores más importantes de esta época están los extranjeros Claudio Linati, Federico Waldeck, Daniel Thomas Egerton y Juan Mauricio Rugendas.

No fue sino hasta mediados del siglo XIX que se inició el arte propiamente mexicano de tendencia académica y romántica que prevalecería hasta el siglo XX. Los maestros europeos fundaron una escuela académica basada en el Clasicismo, estilo que gustaba mucho a la nación que empezaba su desarrollo. El maestro en pintura Pelegrín Clavé, tuvo como alumnos de esta escuela a Santiago Rebull y a Felipe Gutiérrez, entre otros.

Una de las formas de expresión pictórica más representativa e importante de este momento fue el paisaje, que encontró a su mejor intérprete en José Maria Velasco, quien le imprimió una esencia netamente mexicana.

En su obra, descubrió la vasta belleza del Valle de México que fue desarrollando cada vez más con mayor perfección. Sus paisajes son una verdadera meditación y se presentan como una visión poética en la que la profundidad y lontananza son casi inalcanzables, inabarcables. Aquí introduce con sutileza temas históricos que abarcan el pasado indígena, la historia colonial y el progreso moderno; síntesis con la que llega a convertirse en el artista representativo de la modernización mexicana, tomando como punto de referencia para su obra la confluencia de todos los factores que en ese momento constituían la cultura nacional.

También es considerado como uno de los primeros pintores modernos en México, por el espíritu progresista que lo caracterizó. Velasco, fue un paisajista por excelencia, en muchas ocasiones pintó el Valle de México, con esa atmósfera transparente que le era peculiar y su dimensión gigantesca que hacen a sus obras inconfundibles. En la época en que ingresó José María de Velasco a la Academia de San Carlos, el tema imperante de los pintores de México era la figura humana en sus distintas variantes: composiciones religiosas, mitológicas, históricas, etc. Haber dedicado la mayor parte de sus obras a la representación de la naturaleza, lo coloca como un innovador de la pintura y la ecología de su época.

Su sentido visual, su sensibilidad y sus conocimientos, le permitieron percibir más allá de lo que un ser normalmente dotado puede observar respecto a la forma, coloraciones y características del paisaje. Cuando Velasco inició formalmente sus estudios, sus trabajos fueron grandemente influidos por la técnica de Landesio, pero pronto, Velasco percibe el paisaje de México con sus ojos de mexicano apartándose poco a poco de las características académicas del arte que se hacía en la segundo mitad del siglo XIX, logra con personalidad propia y bien formada, crear obras maestras que le valieron su consagración tanto en América como en Europa.

Sus primeras obras están relacionas con arquitectura y paisajes con rocas, que le atrajeron sobremanera, algunos años después logra advertir la belleza del Valle de México con la presencia de los grandes volcanes de cumbres nevadas y en ellos enfoca gran parte de su labor creativa.

En 1875 terminó y exhibió "El Panorama del Valle de México", que causó sensación e hizo llorar de alegría a Landesio, quien afirmó "nada mejor se puede hacer después de esto".

El poeta José Martí escribió: "detengámonos y admiremos este naturalísimo paisaje...El valle de México es la belleza grandiosa; imponente como ella es el hermoso paisaje de Velasco".

Un año después el presidente Lerdo le otorgó una medalla de oro el 5 de febrero y visitó la exposición del Centenario de Filadelfia, en el cual su "Valle de México" fue presentado y recibió un premio; el artista, al firmar algunas obras, agregó la palabra: Mexicano, para que su Espíritu Sereno y Amoroso Representara un Sincero Orgullo a su Patria.