jueves, 31 de agosto de 2017

Merced Gómez: Legado de fama y tragedia

 

Merced Gómez fue el nombre de un prometedor torero mexicano de principios del siglo XX. Este joven torero poco a poco se hacía de un nombre dentro de la tauromaquia, cuyas noticias de sus proezas dentro de las plazas taurinas llegaban hasta los diarios de España. En su última corrida de toros, en enero de 1913, recibió una herida en su muslo derecho por parte del toro de Tepeyahualco, pero esta herida no fue grave. Sin embargo, su carrera dentro de la fiesta brava terminaría un 10 de marzo de 1913, debido a una disputa con el también torero, el español Antonio Ramos Ruiz “Carbonero de Sevilla”, que en pleno calor de una discusión, tras una partida de póker, el oriundo de España hirió con una puntilla la pierna izquierda de Merced Gómez. La herida fue tan grave, que tuvieron que amputarle la pierna para salvarle la vida. Después de dejar la tauromaquia por este incidente, fue alcalde de Mixcoac, y cuando se retiró de la vida política, trabajaría en una de sus minas de arena que tenía en la misma comunidad. Desgraciadamente, ahí encontraría su muerte cuando una de esas minas de derrumbó, sepultándolo en 1923.


Su hijo, también llamado Merced Gómez, fue un prominente exponente de lucha libre, que al igual que su padre, poco a poco iba recibiendo reconocimiento por su trabajo. Primero incursionó en el boxeo a principios de los años 30 y como luchador profesional, debutó en 1937. En su etapa de boxeador, Merced Gómez sostuvo duras e intensas batallas, en las que en una de ellas, se le desprendió la retina, perdiendo su ojo, siendo sustituido por uno de vidrio. Posteriormente entró al mundo de la lucha libre profesional, tras un duro entrenamiento. Como luchador, sólo vestía con un calzoncillo corto y gracias a sus cualidades atléticas rápidamente se ganaría el mote de El tigre de Mixcoac. Durante sucorta pero fructífera carrera, se enfrentó a grandes luchadores nacionales e internacionales de la época como Lobo Negro, Blondy Chrane, Black Guzmán, Douglas Henderson, Michael Veterg, Boby Bonales, entre otros grandes gladiadores. En la cúspide de su carrera, tendría una fuerte rivalidad con un enigmático enmascarado conocido como el Murciélago Velázquez. Esta rivalidad fue tan intensa que ambos sostuvieron intensos duelos en diferentes lugares del país. La primera contienda importante entre estos dos luchadores fue el 17 de abril de 1937, en una apuesta de “máscara contra cabellera”, donde saldría victorioso el Murciélago Velázquez. La última pelea entre estos luchadores, y la última de Merced Gómez, ocurrió el 23 de junio de 1940, en la Arena México. Esta lucha fue muy intensa y violenta, quedando muy heridos ambos gladiadores. El murciélago Velázquez termino con tres costillas rotas y la cara mal herida; sin embargo, Merced Gómez se llevó la peor parte al perder su ojo derecho, debido a una patada que recibió por parte del luchador enmascarado. Después de este suceso, la salud de El tigre de Mixcoac fue empeorando, hasta verse afectado gravemente sus facultades mentales. Internado en el manicomio de la Castañeda, ahí terminaría de manera fatídica sus últimos días de vida

 

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